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Creando tu Dharma: Una guía esencial para una vida alineada

  • 3 mar
  • 5 Min. de lectura

Hay búsquedas que trascienden el simple deseo de éxito material o de reconocimiento social, búsquedas que nos invitan a ahondar en nuestro interior, a escuchar esa voz interior a menudo sofocada por el tumulto de la vida cotidiana... Encontrar el propio dharma es un poco como descubrir la brújula secreta que guía nuestros pasos hacia una existencia llena de sentido, armonía y plenitud.


Hoy te invito a un suave y profundo viaje interior para explorar juntos este concepto fascinante y atemporal y, sobre todo, para ayudarte a extender tus alas hacia tu propia luz.


Karma y Dharma: finalmente entendiendo la diferencia


Del planeta del pasado al planeta de la creación

Existe una profunda confusión en torno a las palabras karma y dharma . A menudo se utilizan como conceptos espirituales abstractos, cuando en realidad describen dos estados de existencia radicalmente diferentes.

En mis libros, he elegido deliberadamente una imagen simple pero poderosa: el planeta Karma y el planeta Dharma .

Porque esto no es simplemente un ajuste interno. Es un verdadero cambio de conciencia.


Existe una profunda confusión en torno a las palabras karma y dharma . Se utilizan como nociones espirituales seductoras, casi decorativas, cuando en realidad describen dos estados de existencia radicalmente diferentes.

En el Volumen 1 – Entendiendo el Karma y el Despertar ( https://amzn.eu/d/09jHQcyH ), explico que el karma no es un castigo ni un destino predeterminado. Es un lenguaje de información , una base de datos viva que contiene todas nuestras experiencias: individuales, familiares, colectivas, conscientes e inconscientes.

Es a partir de este entendimiento que elegí una imagen deliberadamente simple pero poderosa:

el planeta Karma y el planeta Dharma.

Porque esto no es simplemente un ajuste interno . Es un verdadero cambio de conciencia.


Planet Karma: Una base de datos viva

En el Volumen 1, describo el karma como una inmensa memoria, un depósito de todas nuestras experiencias acumuladas.

Cada pensamiento, cada emoción, cada acción deja huella. Nada desaparece. Todo queda grabado.

He utilizado a menudo la imagen de un planeta en perpetuo movimiento, que contiene un número infinito de archivos.


Este planeta Karma incluye:

  • nuestros miedos arcaicos,

  • nuestros mecanismos de defensa,

  • nuestros reflejos de supervivencia,

  • nuestras lealtades familiares invisibles,

  • nuestras repeticiones emocionales,

  • nuestras estructuras mentales heredadas,

  • Nuestras experiencias pasadas aún activas,

  • Nuestras experiencias de amor y relaciones

  • Nuestras pérdidas: muertes, fracasos...


El karma es por tanto el mundo de lo conocido .

Y lo familiar es tranquilizador.

Incluso si causa sufrimiento.

Ésta es toda la sutileza.


Nos apegamos a lo conocido, no porque nos beneficie, sino porque nos resulta familiar. El cerebro prefiere una incomodidad conocida a una incertidumbre desconocida.

Así, creemos que estamos evolucionando… mientras en realidad circulamos en los archivos del pasado.

¿Cambiar de pareja sin cambiar la estructura interna? Karma.

¿Cambiar de carrera, pero mantener la misma relación con el poder o el sacrificio? Karma.

¿Cambiar de ubicación manteniendo el mismo miedo fundamental? Karma.

En este planeta viajamos a través de lo ya vivido.


¿Por qué no abandonamos fácilmente el planeta Karma?

Porque nos hace sentir seguros.

Contiene nuestros puntos de referencia, nuestras identidades, nuestros roles, nuestros hábitos. También contiene nuestras heridas y, paradójicamente, nos identificamos con ellas.

Liberarse del karma no se trata simplemente de comprender sus patrones. Se trata de aceptar que ya no puedes definirte dentro de él.

Significa aceptar que ya no dices: «Así soy yo». «Esa es mi historia». «Así somos en mi familia». «Para mí, el amor siempre es complicado».

Mientras estas frases rijan nuestras decisiones, permaneceremos en el planeta del pasado.


Planeta Dharma: El Territorio de la Creación


Planeta Dharma: El Territorio de la Creación

Dharma, tradicionalmente, significa “aquello que sostiene”, “el camino correcto”, “el orden natural”.

Pero en mi enfoque, representa mucho más que una alineación.


Dharma es el planeta de la creación consciente donde se produce la verdadera evolución, donde vivimos y construimos una vida que nunca hemos conocido en el pasado kármico.


Es un espacio donde dejamos de reproducirnos y empezamos a inventar.


En el planeta Dharma:

  • Ya no repetimos una pareja kármica, vivimos la pareja intuitiva e instintiva: lo obvio.

  • Estamos creando un nuevo tipo de relación,

  • Ya no reproducimos una profesión por razones de seguridad, sino que creamos conocimientos basados en auténticas habilidades interpersonales.

  • Construimos una actividad alineada donde podemos sustentarnos de lo que hacemos de forma natural, sin esfuerzo y sin compromisos personales.

  • Ya no jugamos un papel familiar.

  • Nosotros definimos nuestra propia postura.


Y aquí es donde la palabra “evolución” finalmente adquiere su significado.

Porque evolucionar no significa mejorar el pasado. Evolucionar significa experimentar algo que uno nunca ha conocido.



¿Cuál es la diferencia entre Karma y Dharma?


Es fundamental comprender la distinción entre estos dos conceptos, a menudo confundidos, ya que, sin embargo, son complementarios en nuestro camino espiritual. El karma se refiere a la suma de las acciones pasadas y sus consecuencias.


El dharma , por otro lado, es el camino correcto que debemos seguir para vivir en armonía con nuestra verdadera naturaleza. Mientras que el karma puede verse como el equipaje que cargamos, el dharma es la dirección que elegimos para vivir una nueva vida.


Entender esta diferencia te permitirá no sentirte atrapado por tu pasado, sino ser un actor consciente de tu presente y tu futuro.


El cambio de conciencia

Pasar del planeta Karma al planeta Dharma no es un ajuste pequeño.


No lo es:

  • meditar más,

  • leer más libros,

  • Para entender más conceptos.


Significa aceptar abandonar todo un territorio psíquico: es una reubicación interna.

Y como cualquier movimiento, esto implica:

  • clasificar,

  • tirar,

  • separar,

  • renunciar a ciertos objetos relacionados con la identidad,

  • aceptar un espacio vacío antes de la reconstrucción.


No se puede construir algo nuevo sobre cimientos viejos y no liberados; de lo contrario, el pasado se infiltra en la creación.


Desaprender el pasado

La transición al dharma requiere un paso esencial:

Desaprender.

Desaprender:

  • reflejos de miedo,

  • lealtades invisibles,

  • condicionamiento heredado,

  • escenarios automáticos.

En el planeta Karma, estamos programados por el pasado; en el planeta Dharma, elegimos conscientemente. Este cambio requiere valentía porque el Dharma es desconocido, y lo desconocido genera inseguridad. Pero es precisamente en esta incomodidad donde nace la verdadera creación.


¿Qué pasa con la vida en el planeta Dharma?


Cuando el dharma verdaderamente se arraiga:

  • Las decisiones ya no las dicta el miedo.

  • Las relaciones ya no son kármicas, sino conscientes.

  • El trabajo se convierte en expresión, no en supervivencia.

  • La identidad se vuelve fluida.

  • El pasado deja de ser un punto de referencia obligatorio.

No mejoramos, nos convertimos en otra cosa, dejamos de circular en los archivos y escribimos una página en blanco.


En resumen

El planeta Karma contiene parte de nuestros archivos (a menudo llamados Registros Akáshicos). Es necesario comprender de dónde venimos.

El planeta Dharma contiene nuestra creación. Representa lo que nunca antes hemos experimentado.

El karma informa. El dharma inventa.

Y la transición de uno a otro no es una pequeña corrección interna, es un verdadero cambio de conciencia.

Deja atrás lo familiar. Atrévete a ser diferente. Crea en lugar de repetir.

Ésta es la verdadera evolución.


Crear en lugar de repetir,


Aceptando dejar lo familiar,


Para liberarnos de las estructuras del pasado,


Entrando a lo desconocido con valentía,


Atreverse a vivir una vida que nunca se ha vivido,


Renacer a sí mismo a través de la creación consciente.


Una ilustración simbólica que representa dos mundos opuestos: a la izquierda, un planeta oscuro y fragmentado que simboliza el karma, los archivos del pasado y los patrones repetitivos; a la derecha, un planeta brillante y floreciente que encarna el dharma, la creación consciente y la nueva vida. En el centro, un pasaje luminoso representa el cambio de conciencia entre la repetición y la creación.

 
 
 
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