¿Por qué no consigo encontrar mi lugar?

¿Por qué no consigo encontrar mi lugar? ¿Y si la respuesta estuviera en tu genealogía kármica interior?

Hay una pregunta que surge con muchísima frecuencia durante mis consultas:

«¿Por qué siempre tengo la sensación de no estar en mi lugar?»

Algunas personas cambian de profesión varias veces sin llegar nunca a encontrar su verdadero camino.

Otras descubren que jamás logran integrarse de forma duradera en su familia, en su relación de pareja o en su trabajo.

Incluso algunas terminan considerando que esta situación es completamente normal.

Sin embargo, a lo largo de mis lecturas del karma, observo muy a menudo que esto no se debe a una falta de confianza en uno mismo.

Se trata de un posicionamiento interior incorrecto.

Precisamente sobre esta estructura se basa mi trabajo de genealogía kármica interior.

Todos tenemos un lugar… pero no siempre lo ocupamos

Cuando hablamos de la familia, pensamos inmediatamente en el árbol genealógico.

Los abuelos.

Los padres.

Los hijos.

Los hermanos.

Este árbol representa una organización natural en la que cada persona ocupa un lugar bien definido.

Sin embargo, en nuestra realidad interior, esta organización suele estar desplazada.

Un hijo puede ocupar inconscientemente el lugar de su padre.

Una hija puede posicionarse en el lugar de su madre.

Un hijo puede asumir una función de protección que no corresponde a su verdadera posición.

Algunos niños se convierten en los mediadores entre sus padres.

Otros asumen responsabilidades que no corresponden a su lugar dentro de la familia.

Exteriormente, todo puede parecer normal.

Interiormente, la estructura no está ajustada.

Y es precisamente esta desorganización la que continúa influyendo en toda la vida.

La genealogía kármica interior

A lo largo de miles de acompañamientos, he observado que no solo llevamos una historia familiar visible.

También llevamos una organización interior a la que llamo genealogía kármica interior.

Representa la manera en que nos posicionamos inconscientemente dentro de nuestro sistema familiar.

Este posicionamiento influye en nuestra forma de trabajar, de decidir, de crear y de actuar.

Explica por qué algunas personas ocupan durante años una función que no corresponde a su verdadero lugar.

Por qué asumen responsabilidades que no les pertenecen.

O por qué reproducen una y otra vez las mismas configuraciones, independientemente del contexto.

El mismo fenómeno aparece en el mundo profesional

Este mecanismo no afecta únicamente a la familia.

Encuentro exactamente las mismas estructuras dentro de las empresas.

Toda empresa tiene su propio árbol.

Lo llamamos organigrama.

Existe un director.

Responsables.

Mandos intermedios.

Colaboradores.

Al igual que en una familia, cada persona tiene una función y un lugar.

Pero el problema no consiste únicamente en encontrar la profesión adecuada.

Se trata, sobre todo, de ocupar el lugar jerárquico adecuado.

Es ahí donde nacen numerosos conflictos.

Algunas personas terminan desempeñando las funciones de un puesto superior sin tener el reconocimiento correspondiente.

Otras poseen el cargo, pero en realidad no ejercen la función que les corresponde.

Este desfase genera tensiones relacionadas con la autoridad y la responsabilidad.

Algunas personas ocupan el lugar de su responsable sin reconocimiento oficial.

Otras cargan con responsabilidades que nunca les pertenecieron.

Algunas no se atreven a ejercer su autoridad, aunque tengan plena legitimidad para hacerlo.

Con cada cambio de empresa, el mismo patrón vuelve a repetirse.

El problema, por tanto, no procede únicamente del entorno.

Proviene del posicionamiento interior con el que entramos en esa organización.

Nuestra estructura interior recrea de manera natural una organización similar a la de nuestro sistema familiar.

La empresa se convierte entonces en la prolongación de esa organización interior.

El orden de nacimiento suele influir en nuestro posicionamiento

El orden de nacimiento también desempeña un papel importante.

El hijo mayor.

El segundo.

El menor.

El hijo único.

Cada posición corresponde a un lugar específico dentro del árbol familiar.

Sin embargo, algunas personas pasan toda su vida funcionando fuera de ese lugar.

Algunas ocupan una posición de responsabilidad que no corresponde a su orden de nacimiento.

Otras continúan posicionándose como si siguieran siendo las más pequeñas.

Algunas ocupan todo el espacio.

Otras nunca llegan a ocupar el suyo.

Estos mecanismos van mucho más allá de la educación.

Forman parte de una organización interior que sigue estructurando nuestros comportamientos.

Mi trabajo consiste en restablecer tu verdadero lugar interior

Contrariamente a lo que muchas personas creen, mi objetivo no es modificar a tu familia.

Ni cambiar tu empresa.

Ni transformar a las personas que te rodean.

Mi trabajo consiste en ayudarte a recuperar tu verdadero lugar interior dentro de tu propio árbol genealógico interior.

Cuando ese lugar se restablece, toda la estructura comienza a reorganizarse.

Las funciones vuelven a ser coherentes.

Las responsabilidades regresan a donde realmente pertenecen.

Cada persona recupera su lugar.

Dejas de ocupar posiciones que no corresponden a quien realmente eres.

Recuperas tu lugar de hijo frente a tus padres.

Tu lugar de padre o madre frente a tus hijos.

Tu lugar dentro de tu actividad profesional.

Tu lugar dentro de tu propia organización interior.

Encontrar tu lugar no es una búsqueda exterior

Muchas personas creen que finalmente encontrarán su lugar cambiando de profesión, de pareja, de ciudad o de empresa.

En ocasiones, esos cambios son necesarios.

Pero cuando se realizan sin un reajuste interior, el mismo patrón suele volver a repetirse.

Porque no es únicamente el contexto el que crea la situación.

Es la manera en que nos posicionamos interiormente.

Recuperar tu lugar es, ante todo, un reajuste de la estructura interior.

Cuando esa organización recupera su equilibrio, nuestra forma de funcionar dentro de la familia, en el trabajo y en la vida se vuelve coherente.

Y es precisamente ese trabajo de reposicionamiento interior el que acompaño durante mis lecturas del karma.

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Genealogía kármica interior: descubre tu verdadero lugar