Del Karma al Dharma: por qué a veces es necesario dejar de escuchar al pasado para empezar, por fin, a vivir tu propia vida
Del Karma al Dharma: por qué a veces es necesario dejar de escuchar al pasado para empezar, por fin, a vivir tu propia vida
Llega un momento en la vida en el que algo deja de encajar.
Nada es necesariamente dramático. La vida continúa. El trabajo sigue ahÃ. La familia también. Los hábitos permanecen.
Y, sin embargo…
Comienza a instalarse una sensación extraña.
Como si la persona que eres hoy ya no pudiera seguir viviendo exactamente igual que ayer.
No es una crisis.
No es un capricho.
Es, muy a menudo, un llamado interior.
Un movimiento silencioso que te impulsa a cambiar de dirección.
Y es precisamente en ese instante cuando el karma vuelve a ocupar todo su lugar.
El karma siempre intenta llevarte de vuelta a lo que ya conoces
Cuando se habla de karma, muchas personas imaginan una deuda, un castigo o un destino inevitable.
En mi enfoque, el karma funciona de otra manera.
El karma es todo aquello que, de forma inconsciente, te empuja a reproducir lo que ya conoces.
Los mismos miedos.
Las mismas relaciones.
Las mismas decisiones.
Las mismas reacciones.
Los mismos lÃmites.
Incluso cuando deseas sinceramente cambiar de vida, una parte de ti sigue buscando, de manera natural, aquello que le resulta familiar.
¿Por qué?
Porque el cerebro siempre prefiere lo que conoce a lo que desconoce.
Aunque aquello que conoce te haga sufrir.
Por eso algunas personas permanecen en un trabajo que ya no les corresponde.
Permanecen en una relación que las agota.
Posponen constantemente sus proyectos.
O esperan indefinidamente «el momento adecuado».
El karma no te obliga a quedarte inmóvil.
Simplemente te invita, una y otra vez, a regresar a tus antiguos puntos de referencia.
El pasado habla mucho más fuerte que el futuro
Cuando nos planteamos un cambio importante, ocurre algo sorprendente.
De repente, el pasado se vuelve extremadamente convincente.
Recuerda todas las veces que las cosas no funcionaron.
Todas las decepciones.
Todos los errores.
Todos los fracasos.
Todos los miedos.
Todas las heridas.
Y poco a poco, esos recuerdos se convierten en certezas.
«Eso no es para mÃ.»
«Voy a equivocarme otra vez.»
«Ya soy demasiado mayor.»
«No es razonable.»
«Voy a perderlo todo.»
Sin embargo, esas frases no hablan de tu futuro.
Hablan únicamente de tu pasado.
Y un pasado, por muy doloroso que haya sido, jamás constituye una prueba de todo lo que todavÃa es posible.
Los demás casi siempre hablan desde sus propios lÃmites
Cuando nace un nuevo proyecto, muchas personas sienten la necesidad de hablar de él inmediatamente.
Con su familia.
Con sus amigos.
Con sus compañeros de trabajo.
Esperando recibir apoyo y ánimo.
Pero, muy a menudo, ocurre lo contrario.
Los comentarios llegan enseguida.
«¿Estás seguro?»
«Es un riesgo.»
«DeberÃas esperar.»
«Yo nunca lo harÃa.»
La mayorÃa de las veces, esas personas no intentan hacerte daño.
Simplemente hablan desde su propia historia.
Desde sus propios miedos.
Desde sus propios fracasos.
Desde sus propias renuncias.
Observan tu proyecto a través de sus propias gafas.
Nunca a través de las tuyas.
El peligro es terminar abandonando una intuición profunda simplemente porque no encaja con el mundo interior de otra persona.
No todos los proyectos necesitan ser explicados
Con frecuencia observo un fenómeno muy particular.
Los proyectos que nacen desde lo más profundo necesitan silencio.
No secreto por miedo.
Sino protección.
Como una semilla que no se desentierra cada mañana para comprobar si está creciendo.
Cuando compartes un proyecto demasiado pronto, cada persona deposita en él su opinión.
Sus consejos.
Sus preocupaciones.
Sus proyecciones.
Y, sin darte cuenta, a veces comienzas a cargar con los miedos de los demás además de los tuyos.
Por eso, algunas etapas de la vida requieren discreción.
No para ocultarse.
Sino para dar tiempo a que tu decisión se vuelva lo suficientemente sólida como para dejar de depender de la aprobación de los demás.
El paso hacia el dharma requiere valentÃa
El dharma no es una recompensa.
No es un estado de perfección.
Es el momento en el que dejas, poco a poco, de construir tu vida únicamente a partir de tu pasado.
Empiezas a escuchar otra cosa.
Tu intuición.
Tu coherencia interior.
Tu movimiento más profundo.
Ya no decides únicamente para evitar el sufrimiento.
Empiezas a elegir para vivir plenamente.
Entonces, el cambio ya no consiste en huir de una vida antigua.
Consiste en ser capaz de habitar plenamente la nueva.
Eso es precisamente lo que revela una lectura del karma
En las consultas que propongo, no buscamos predecir tu futuro.
Buscamos comprender por qué ciertos miedos siguen dirigiendo tus decisiones cuando, en realidad, ya estás preparado para avanzar.
Una lectura del karma permite poner de manifiesto los mecanismos invisibles que mantienen las repeticiones: las memorias personales, las lealtades familiares, las herencias transgeneracionales, las heridas existenciales o los antiguos condicionamientos.
Comprender estos mecanismos permite recuperar una mayor libertad a la hora de tomar decisiones.
Ese es también el hilo conductor de La TrilogÃa del Karma, que explora las repeticiones personales, familiares y relacionales, asà como de Deconstruye tu karma, dedicado a los condicionamientos invisibles que moldean nuestras creencias, nuestras decisiones y nuestra manera de habitar nuestra propia vida.
El paso del karma al dharma no consiste en convertirse en otra persona.
Consiste en dejar de vivir únicamente a través de la mirada de los demás, de las heridas del pasado o de los lÃmites que hemos integrado durante años.
Quizá sea ese el primer dÃa en el que tu vida empieza realmente a pertenecerte.
Angélique CHAPUIS
Lectora del karma y del dharma
www.caseor.com
Las sesiones se realizan exclusivamente en francés. Angélique no ofrece traducción ni interpretación — las páginas EN/ES describen las mismas prestaciones en su idioma.
